Discurso del presidente del Gobierno en la reunión del Patronato

Palacio Real de El Pardo
11 de octubre de 2012

Majestades,

Alteza,

miembros del Patronato y autoridades:

Quiero expresar mi agradecimiento a Vuestras Majestades por el respaldo que presta la Corona a esta institución al presidir las sesiones de su Patronato.

También quiero dar la bienvenida a los miembros del Patronato, tanto a los que nos acompañan por primera vez, por la confianza en la trayectoria del Instituto que aporta su incorporación, como a los Patronos de mayor antigüedad, por el apoyo renovado de su presencia.

Deseo hacer extensiva esta bienvenida al nuevo director, don Víctor García de la Concha, y al secretario general, don Rafael Rodríguez-Ponga.

En mi condición de presidente ejecutivo del Patronato, y tal y como prevé el Reglamento del Instituto Cervantes, quisiera proponer como representante del Patronato en el Consejo de Administración del Instituto al "secretario general de la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua". Lo que someto a su consideración y aprobación.

Majestades:

El Instituto Cervantes lleva más de 20 años haciendo una excepcional tarea como embajador en el mundo de una España que sabe sumar, incorporar y dar proyección internacional al amplio y plural patrimonio cultural de nuestra nación.

Al amparo de Cervantes y su "Biblia", como llamó Unamuno a "El Quijote", España se presenta ante el mundo como una nación de vocación abierta, inclusiva, constructiva e integradora.

Así lo recogió, también, hace ahora doscientos años, la Constitución de Cádiz. Una Carta Magna redactada por ciudadanos de las dos orillas del Atlántico y que, por vez primera, escribió en español el común deseo de libertad.

Del mismo modo que nuestro compromiso constitucional de 1812 estaba impregnado de la profunda convicción de que formamos parte de un proyecto común y diverso, nuestra actual constitución confirma aquella certeza de que todos, unidos, debemos ser los dueños de nuestro destino.

Majestades:

El Instituto Cervantes ha sido un esfuerzo sostenido en el tiempo cuya gestión, responsabilidad y compromiso se ha situado por encima de legislaturas y avatares políticos cumpliendo, de esta manera, la vocación de proyecto de Estado con la que se alumbró.

Constituye, por tanto, un motivo de orgullo para todos los españoles comprobar el éxito de este organismo, y el prestigio y reconocimiento internacional con el que cuenta.

Si a lo largo de estas dos primeras décadas el Instituto se ha desarrollado y consolidado, la nueva realidad del español supone un inmejorable marco de oportunidades para afrontar los retos de un entorno, sin duda, muy complejo.

De hecho, las actuales circunstancias económicas requieren que hagamos un uso más eficiente de los recursos disponibles, pero suponen también un incentivo para que abordemos nuevas e inaplazables alianzas estratégicas y modelos de presencia cultural y lingüística que favorezcan la expansión de la lengua española y de la cultura en español.

Estas estrategias deben reconocer la nueva realidad de la geografía del español, en la que ciudades como México D.F., Miami, Barcelona, o Buenos Aires, por su pujanza y dinamismo, constituyen capitales imprescindibles de la cultura en español.

Esta descentralización del español es uno de los principales activos de nuestra lengua. Si los españoles fuimos los fundadores de la "empresa del español", hoy, en la segunda década del siglo XXI, compartimos en igualdad de condiciones el accionariado con las naciones y ciudadanos del otro lado del Atlántico.

De este modo, el futuro de nuestra lengua y cultura, que late con fuerza en España, depende, en buena parte, del desarrollo y progreso de las sociedades de América Latina, con quienes necesitaríamos alcanzar una mayor coordinación y concertación.

Sólo con el protagonismo y liderazgo del conjunto de la comunidad iberoamericana se podrá hacer del español una auténtica herramienta global.

Una herramienta que transmita riqueza cultural e histórica, pero también dinamismo y creatividad, libertad y oportunidades, ciencia y tecnología, diversidad y pluralidad.

Así aprovecharemos el potencial globalizador de nuestra cultura para alcanzar las nuevas fronteras políticas, tecnológicas y financieras que se están trazando en Asia y en el Pacífico. Tierras y mares a los que España amplió, hace casi cinco siglos, los límites de la civilización occidental.

Somos una comunidad de valores e intereses comunes a ambos lados del Atlántico. El español es de todos, es un "bien público" compartido con los países iberoamericanos y, en consecuencia, la promoción de la lengua española y de la cultura en español es una labor que nos trasciende como país.

Por eso supone un acierto hacer partícipes del Instituto Cervantes y de todos sus centros en cualquier parte del mundo a los países de América Latina.

Así podremos colaborar en la elaboración de una programación conjunta que permita proyectar una imagen común de lo español, de lo "hispano", empezando por los Estados Unidos, cuya comunidad latina es cada vez más influyente y decisiva en la percepción de lo hispano en el resto del mundo.

Majestades:

El potencial del Instituto Cervantes no se agota en la reivindicación de una rica herencia cultural ni en el fomento de la lengua española y de la cultura en español como valor social, político y tecnológico, incluso como recurso financiero.

En cada uno de los países en los que desarrolla su actividad, el Instituto Cervantes debe servir como plataforma local para la promoción de las "industrias culturales", que constituyen un elemento fundamental en el crecimiento de la economía española y un factor multiplicador de la internacionalización de nuestras empresas.

El Cervantes es para decenas de miles de ciudadanos de Europa, Asia, Norteamérica y África, la primera ventana a la que se asoman para contemplar la realidad de nuestro país. Es su primera impresión sobre lo que somos.

De esta forma, el Instituto Cervantes se convierte en un elemento esencial de la política exterior, especialmente en momentos como los actuales, en los que la percepción de España no se corresponde, en ocasiones, con la realidad.

El Instituto Cervantes es fundamental en la construcción de la imagen de nuestro país. Una imagen en la que sean perfectamente reconocibles nuestra capacidad artística o la pujanza de nuestro idioma y nuestra cultura, pero que insista en las características de la España del siglo XXI.

Es decir, un país plural, multifacético, tecnológicamente avanzado, líder en turismo, gastronomía y en éxitos deportivos, con una imagen identificable a través de su potencial económico y de la solidez de sus instituciones.

Por esta razón es necesario redoblar los esfuerzos y trabajar para una efectiva coordinación entre los instrumentos culturales, económicos, científicos y políticos que proyecten nuestra realidad en el exterior como el país moderno y avanzado que somos.

Majestades, miembros del Patronato:

El español simboliza más de cinco siglos de historia en común, la lengua de ciudadanos que decidieron sumar esfuerzos y no subrayar diferencias.

El español goza de una salud excelente y es cada día más utilizado en todo tipo de soportes y aprendido tanto como primera como segunda lengua, en los países más avanzados y en los emergentes.

Las lenguas están para crear ámbitos de convivencia, comunicación e intercambio cada vez mayores, como lo hace el español en América. Las lenguas son propiedad de los ciudadanos, es su derecho a utilizarlas y conocerlas el que debemos amparar desde los poderes públicos.

El proyecto de futuro al que aspiramos sobrepasa, por supuesto, nuestros estrictos límites geográficos. Seremos más y más grandes con más Europa y más América. No es una mera cuestión de generosidad y voluntarismo, la fortaleza del español, una lengua que ha sabido integrarse plenamente en la globalización, nos empuja por ese camino y nuestra labor es transitarlo con determinación.

Muchas gracias.


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