«La muerte de José Antonio Labordeta deja sin voz a tantas personas que su ausencia es irreparable para el mundo de la cultura, de la política, y hasta para el conjunto de nuestra sociedad. Su bonhomía, su compromiso cívico, su sinceridad, que lo convirtieron en un referente ético durante casi 40 años, se desplegaba por igual en la música, en la poesía y en la búsqueda de las raíces de un país que recorrió de punta a punta con una cámara de televisión detrás. Labordeta nos dejó el testimonio más emocionante y profundo del pueblo al que tanto amaba. »