Palabras de la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, en la inauguración del seminario "La acción cultural española en el exterior" (UIPM, Santander, 12 de julio de 2010)

Querido ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación Querida ministra de Cultura

Estimado rector de la UIMP, directores generales, señoras y señores:

Hoy es un día muy especial. Porque inauguramos un curso en el que hemos venido trabajando desde hace tiempo tres instituciones fundamentales en la difusión exterior de nuestra cultura: la Agencia Española de Cooperación Internacional, el Instituto Cervantes (ambos organismos, adscritos al Ministerio de Asuntos Exteriores) y la Dirección General de Industrias Culturales del Ministerio de Cultura. Hemos organizado este seminario en estrecha colaboración con el objetivo de analizar y mejorar la acción cultural española en todo el mundo.

Quiero agradecer muy sinceramente a los ministros Miguel Ángel Moratinos y Ángeles González-Sinde su participación en este acto, que pone de manifiesto -una vez más- su interés por mantener una estrategia coordinada en la promoción exterior de la cultura española. Como recordarán, ambos firmaron el pasado mes de noviembre un importante convenio que establecía las bases de esa cooperación interministerial y por el que se creaba una Comisión de Trabajo conjunta para la Acción Cultural Exterior. Hoy podemos ver, en este seminario, los frutos de esa nueva política de coordinación y entendimiento que, a la postre, resultarán altamente beneficiosos para la proyección internacional de nuestra cultura.

En este curso también van a participar una treintena de instituciones públicas y entidades privadas implicadas, de una u otra manera, en esa labor. Las opiniones de más de 40 expertos nos aportarán una visión pluridisciplinar de la cuestión y demostrarán que la cooperación entre los distintos agentes es el mejor camino para afianzar la imagen internacional de España.

La difusión de la cultura en el exterior no es otra cosa que lo que se conoce por “diplomacia cultural”, ésa que llega a los ciudadanos y a las organizaciones de otros países para influir de un modo positivo en su percepción de nuestro país; para hacer que la imagen que proyectamos se ajuste a la realidad actual que hemos construido; para interesarlos por nuestro acervo cultural; para infundirles confianza en nuestros valores, empresas e instituciones; para convertirnos en aliado prestigioso y para consolidarnos como destino fiable de proyectos, inversiones y personas.

En un momento en que se afirma el necesario paso de la diplomacia cultural a la cooperación cultural como fórmula óptima de relación entre los pueblos, el Instituto Cervantes puede presumir de hacer de la cooperación su forma de trabajo. Mediante la colaboración con los agentes de los más de 40 países en los que está presente, el Cervantes ha conseguido el reconocimiento y la complicidad de esas comunidades, con las que hacemos realidad proyectos culturales innovadores y enriquecedores. Proyectos, en definitiva, desplegados por los cinco continentes con la misión de acercar culturas, tender puentes de diálogo, dar a conocer la obra de nuestros creadores y abrir nuevos territorios para nuestras industrias culturales.

Es incuestionable el apoyo que el Instituto presta a los actores culturales y la labor de fortalecimiento de nuestras industrias creativas en el exterior. Gracias a ello, el Cervantes se ha consolidado como fundamental centro de recursos y gran plataforma de promoción de la cultura española e hispanoamericana.

Quisiera destacar un hecho peculiar que nos enorgullece: el Instituto Cervantes difunde la cultura de toda la comunidad hispanohablante. Es una institución española, adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores, pero atiende por igual a los creadores de lo que llamamos “cultura en español”, sea cual sea su país de origen.

La creación del Instituto en 1991 supuso un antes y un después en la acción cultural de España en el exterior. Hoy, más de 18 años después, el Cervantes es la institución más valorada por los españoles, según publicó el barómetro del Instituto Elcano el pasado año. Es, además, la mayor organización del mundo dedicada a la enseñanza del español, en la que también tiene cabida la promoción de nuestras lenguas cooficiales porque España, no lo olvidemos, en un país plurilingüe.

Creo que hemos logrado esa magnífica aceptación popular gracias a la colaboración con todas las instancias de la Administración y con los agentes que participan en la acción exterior, pues la coordinación es esa suma que multiplica recursos, esfuerzos, actividades y resultados. Y esto es especialmente importante en momentos como el actual, en los que se acomete con decisión y seguro acierto la reorganización, racionalización y optimización de la arquitectura institucional con que nuestro país quiere seguir ganando presencia en la escena internacional.

El curso sobre la acción cultural española en el exterior que ahora inauguramos abordará múltiples cuestiones desde diferentes perspectivas: sus actores, los ámbitos de actuación en que se desarrolla, los medios y recursos de que nos servimos, la resonancia que conseguimos, los resultados que perseguimos en los lugares donde actuamos, el progreso y desarrollo que logramos generar, el contexto en el que nos desenvolvemos y tantos otros aspectos de interés.

Estoy convencida de que, gracias a la valiosa aportación de los ponentes y de cuantos participáis en el curso, se cumplirán los ambiciosos objetivos que las tres entidades organizadoras nos hemos propuesto. Muchas gracias a todos.


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