“El español puede crecer aún con más fuerza en el mundo digital”, afirma don Felipe
22 de julio de 2010
Los Príncipes de Asturias presidieron hoy la clausura de la Reunión de Directores que el Instituto Cervantes ha celebrado en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) desde el pasado lunes. “El español, que el Cervantes promueve con gran profesionalidad –dijo don Felipe-, es la gran autopista que permite a cuantos lo hablamos circular ágilmente por la sociedad global.”
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda; la directora del Cervantes, Carmen Caffarel, y el alcalde de la ciudad, José Fernando Sánchez Bódalo, intervinieron también en el cierre de la “cumbre” anual del Instituto. Previamente, don Felipe y doña Letizia mantuvieron una reunión de trabajo en el Ayuntamiento con los más de 70 responsables del Instituto en España y en todo el mundo.
“La lengua ha pasado a ser un recurso clave en nuestra sociedad internacional”, dijo el Príncipe de Asturias. “Los países con idiomas de alcance universal, cuya demanda de aprendizaje aumenta cada día sin cesar, hoy disponen de sobresalientes ventajas comparativas, pues sus emprendedores pueden crear más fácilmente –apoyados en la lengua- nueva riqueza, empleo y bienestar social.”
Destacó los “logros adicionales” cosechados por el Instituto Cervantes, como el hecho de que “fue pionero en apostar por las tecnologías de la información y la comunicación. Ahora debemos continuar esa tendencia. Las lenguas se juegan gran parte de su futuro en Internet y el uso del español puede crecer aún con más fuerza en el mundo digital.”
El titular de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que elogió la decisión del Cervantes de buscar nuevas vías de financiación adicional, aseguró no obstante que su Ministerio “no reducirá en absoluto” su aportación al Instituto aunque tenga que recortar gastos en otros capítulos.
“El Cervantes es una de las piezas fundamentales para nuestras relaciones internacionales”, aseguró Moratinos, y “la diplomacia cultural es una de nuestras mejores bazas de la acción exterior”. Por ello, el Cervantes es “la punta de lanza de un engranaje que busca el entendimiento entre los distintos países y el diálogo entre los diferentes pueblos.”
La directora del Cervantes, Carmen Caffarel, avanzó algunas conclusiones de la llamada “Declaración de Alcázar de San Juan”, entre ellas, que “el español debe ser la lengua de la modernidad”: es decir, de la cultura pero también de la tecnología, la ciencia, la comunicación y las relaciones comerciales y financieras.
Igualmente Caffarel destacó que la institución aprovechará su estructura ágil para “hacer de la crisis una oportunidad de futuro y salir de ella reforzados.”
Para el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, “la patria es el idioma”, y el español “es un instrumento fundamental de nuestra política exterior”. Manifestó su satisfacción por acoger en su comunidad autónoma esta reunión y felicitó a los directores de los centros por ser “cónsules de La Mancha por el mundo.”
Con este acto, celebrado en el auditorio del Conservatorio de Música de la localidad alcazareña, de treinta mil habitantes, se puso el punto final a unas jornadas en las que los nombres de don Quijote, de Miguel de Cervantes y de La Mancha planearon en los debates como metáforas de la lengua y la literatura españolas.
Antes de la clausura, se presentó a los Príncipes, en una sesión de trabajo, el nuevo Círculo de Amigos del Instituto Cervantes, una iniciativa que persigue implicar a organismos públicos y empresas privadas en la labor del Instituto. Esta es una de las medidas más destacables del plan diseñado para captar recursos financieros complementarios, con el objetivo final de reducir la dependencia económica de las arcas públicas.