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El Instituto Cervantes y la Emabajada en Argel inauguran la restauración de la gruta en la que Cervantes estuvo cautivo

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12 de junio de 2006

El Instituto Cervantes de Argel y la Embajada de España en Argelia han inaugurado hoy lunes la gruta, recién restaurada, en la que Miguel de Cervantes pasó parte de su cautiverio en ese país entre los años 1575 y 1580. La cueva natural, situada frente al mar junto a la antigua ciudad de El Djazair (la primitiva Argel), ha sido rehabilitada –incluidos el entorno y los accesos- gracias al patrocinio de Repsol-YPF y Gas Natural.

En el acto han intervenido el embajador de España en Argelia, Juan Leña; el director del Cervantes argelino, Eduardo Calvo, y el director general de Repsol, Tomás Piera. Han participado asimismo un representante del Ministerio español de Defensa, el embajador de México y los ministros-consejeros de Perú y Argentina, entre otras autoridades. Eduardo Calvo ha afirmado que la remodelación de la gruta es “un símbolo de la amistad hispano-argelina” y que no es “un lugar de pasado, sino de futuro”.

El sitio ocupa una superficie de unos 2.000 metros cuadrados, con una explanada sobre la que se alza la columna en recuerdo del autor. Se han colocado un busto de Cervantes y una placa conmemorativa.

Cervantes, “cautivo de rescate”

Miguel de Cervantes fue hecho prisionero, junto con su hermano Rodrigo, cuando, en septiembre de 1575, la galera Sol en la que regresaba a España después de la batalla de Lepanto fue atacada por una flotilla de cuatro galeones de corsarios argelinos. El entonces joven poeta y soldado Miguel de Cervantes fue considerado “cautivo de rescate” por su amo, el corsario Dali Mami.

Los varios intentos de fuga posteriores resultaron infructuosos, y permaneció más de cinco años cautivo en Argel. En la cueva natural ahora recuperada permaneció varias semanas escondido preparando un intento de fuga con otros cautivos. Desde sus inmediaciones llegó a ver el barco que iba a rescatarlo, pero que fue interceptado, por lo que no consiguió fugarse. Finalmente, el 19 de septiembre de 1580 quedó libre gracias al pago de 500 escudos.

Esta experiencia quedó reflejada en El Quijote: la historia que “el cautivo” relata a Alonso Quijano es la que el propio Cervantes vivió en Argel.

La zona cayó después en el olvido hasta finales del siglo XIX. En junio de 1894 se inauguró de forma oficial la gruta, y poco después se colocó un busto de Cervantes de mármol blanco, con una inscripción en español y en francés en la que se recordaba su figura. Para el tercer centenario de la publicación de “Don Quijote de la Mancha”, en 1905, la colonia española de Sidi-bel-Abbés colocó otra placa sobre la pared rocosa.

Tras la rehabilitación hoy inaugurada, la gruta y sus aledaños han sido declarados “monumento histórico” por el Ministerio argelino de Cultura, el Ministerio de Turismo lo va a incluir en su guía turística de la capital argelina, y la Biblioteca Nacional de Argel y el Instituto Cervantes lo utilizarán como espacio para celebrar actividades culturales.


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