En el ámbito europeo es cada vez mayor la demanda de servicios especiales de evaluación, no siempre ésta de carácter certificativo. La provisión de este tipo de servicios se contrata por medio de licitaciones públicas a las que concurren diversos entes evaluadores. En el último año, el Instituto Cervantes ha obtenido por este medio contratos para la prestación de los siguientes servicios:
El Ministerio de Educación Nacional de Francia ha adjudicado al Instituto Cervantes un contrato para la provisión de servicios de asesoría, de formación, de exámenes y de diplomas (DELE-F) para la población escolar del sistema de educación reglada. Para ello, se ha creado un nuevo modelo de examen de competencia general, destinado a un público adolescente, que da lugar a una doble certificación (A2 o B1) en función del rendimiento de los candidatos en la prueba y de los puntos de corte que se establezcan. La primera convocatoria de examen tuvo lugar el 4 de abril de 2008, a la que se presentaron y los títulos que se expidan formarán parte del sistema DELE. Este contrato tendrá una duración total de cuatro años inicialmente.
La Oficina Europea de Selección de Personal (European Personnel Selection Office, EPSO), con sede en Bruselas y que depende orgánicamente de la Comisión Europea, adjudicó en noviembre de 2007 un contrato al Instituto Cervantes como proveedor de exámenes de español, por un período inicial de cuatro años. El contrato prevé la realización de exámenes de español para fines profesionales en dos niveles (A2 y B2) y en cuatro convocatorias anuales. Aunque el volumen de la población candidata no es comparable al de otros servicios de evaluación, se trata de exámenes de alto perfil, a cuyos resultados va asociada la toma de decisiones para la promoción en la escala laboral de las instituciones europeas.
La Encuesta Europea de las Competencias Lingüísticas (EECL) es un proyecto puesto en marcha por el Consejo de Europa a instancias de la Comisión de la Unión Europea, en el que el Instituto Cervantes participa como parte de un consorcio internacional donde figuran otras siete instituciones europeas especializadas en evaluación lingüística. Se trata de desarrollar pruebas de competencia lingüística en 4 niveles, en 3 destrezas y 5 idiomas, para aplicar en 27 países con 2 posibles modalidades de administración: adaptativa asistida por ordenador (con código fuente abierto) o lineal en lápiz y papel. El proyecto, financiado por la Comisión, pretende analizar los resultados de las pruebas aplicadas a una muestra poblacional amplia para extraer conclusiones sobre el grado de conocimiento que alcanza el alumnado de secundaria en lengua extranjera en los diferentes países de la Unión Europea. Estas pruebas no conducen a certificación alguna, sino que generarán un informe de rendimiento que sin duda tendrá un fuerte impacto en la política educativa de lenguas extranjeras de todos los estados miembros de la Unión Europea.