
12/03/2009 (11:00 h)
Partiendo de la visión realista imperante en la literatura de posguerra, Ana María Matute ha conseguido desarrollar un estilo personal que se adentra en lo imaginativo, a la vez que configura un mundo lírico y sensorial, emocional y delicado. Su obra, entre la que destacan títulos como Los Abel, Primera memoria, La Torre Vigía y los más recientes Olvidado Rey Gudú y Aranmanoth, resulta ser una rara combinación de denuncia social y de mensaje poético, ambientada con frecuencia en el universo de la infancia y la adolescencia.
Ana María Matute depositará su legado personal en la Caja de las Letras el 12 de marzo.
Instituto Cervantes (Madrid)